La Magia de los Grupos de Apoyo a la Lactancia


Sabemos que al dar a luz, la mujer que existía antes se transforma por completo, dejando en segundo plano sus propias necesidades básicas, para poner su existencia en función de cuidar a su cría. Este renacer enfrenta a las madres con sus mayores temores, fobias y traumas, y, por mucho que se intelectualice con anticipación, nada ni nadie nos prepara para ese momento tan retador y demandante.

Por si esto fuera una tarea sencilla, -aunque sabemos que no lo es-, la expectativa social de la maternidad color de rosa, exige que las madres afronten este proceso sin quejas, ni dudas, bien arregladas, y, lamentablemente, solas.

Por tanto, los Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna (Galms), se vuelven espacios de contención y de catarsis, donde las madres gestantes o en periodo de lactancia pueden acompañarse de pares, que enfrentan dificultades similares, aunque sean en distintas circunstancias.

Las madres normalmente no somos conscientes de que tenemos necesidad de ser escuchadas, de sentirnos comprendidas y apoyadas sin juicios, de expresar lo que nos atormenta, y dejar ir las culpas. Justo ese apoyo madre a madre se puede lograr en los Galms.

En esos espacios, la labor de la asesora que facilita es moderar, ofrecer información de interés, educar, aclarar mitos, pero sin tomar un rol protagónico, o de profesora, ya que las protagonistas deben ser las asistentes.


¿Qué temas surgen en los GALMs?

En los Galms surgen temas diversos, así como diversas son las maternidades. Algunas madres se expresan agobiadas por algo en particular o atormentadas de manera general por todo lo que implica la maternidad. Temas que suelen ser recurrentes son dudas sobre cómo aumentar la cantidad de leche que están produciendo, o cómo saber si tienen suficiente. También se habla de cómo extraer la leche materna y conservarla eficientemente para cuando deban alejarse de sus bebés. Se aborda la vuelta al trabajo y la posibilidad de no volver. Algunas participantes manifiestan sentir dolor o dificultades al amamantar. También es común escuchar hablar sobre el desvelo y consecuente cansancio acumulado por los despertares nocturnos de sus hij@s, o que se sienten desconectadas de sus parejas y/o juzgadas por sus familias.

Las mujeres en general y las madres en especial solemos carga muchísimas culpas. Por tanto, es común que siendo los Galms espacios de desahogo, escuchemos a madres que se sienten culpables por no cumplir sus propias expectativas, ni las de su entorno, o por extrañar la vida previa a la maternidad, o avergonzadas por desear algún tiempo sin sus hij@s.

¡Son tantos los temas que las mujeres gestantes, puérperas o en periodo de lactancia necesitamos digerir!


¿Cómo ocurre la magia?

Creo que cuando hay una reunión de mujeres con un punto de conexión, la magia inevitablemente surge.

La escritora Leslie Morgan define la Sororidad como una «hermandad de mujeres que te ayudan». Otras autoras hablan de alianzas de mujeres que comparten el mismo ideal u objetivo. En los Galms lo que nos une es el amor a nuestr@s hij@s y el deseo de hacer lo mejor por ell@s, más allá de los dificultades que afrontemos. Ese fin común es tan poderoso que nos vincula con gran fuerza.

La magia se puede percibir, por ejemplo, cuando de un tema expresado por una madre, las demás conectan con algo, que en ocasiones expresan, y, en otras, solo se lo llevan, pero sin duda salen con menos carga emocional de la que traían y fortalecidas, con más herramientas para afrontar los retos propios del día a día.

También podemos apreciar la magia cuando una participante la está pasando mal y surgen palabras de aliento que le recuerdan que está haciendo lo mejor que puede y que es la mejor madre para su hij@. Muchas veces las madres expresan para otras lo que quizás necesitan escuchar para sí mismas. Ponerle voz al sentimiento permite cambiar la perspectiva.

Los Galms en la virtualidad

La relativamente reciente modalidad de los Galms virtuales, ha cambiado las reglas del juego, señalando entre las desventajas los conocidos problemas técnicos y las limitantes en la fluidez de las conversaciones.

Sin embargo, la virtualidad tiene sus beneficios, siendo a mi juicio el principal que madres de distintas y lejanas ubicaciones se pueden conectar, permitiendo alianzas que de una manera presencial fuera imposible.

Otra ventaja radica en que sin salir de casa se puede incorporar fácilmente a otros miembros de la red de apoyo de las participantes, lo cual resulta conveniente, porque en ocasiones las inseguridades de las madres y la insistencia con ciertos mitos proviene de sus personas más cercanas.

Esta nueva tribu que se genera en los Galms permite vivir la maternidad desde una visión más realista, y, reconocer que cada una hace lo mejor que puede con los recursos que tiene. Al fin y al cabo, las madres tenemos derecho a expresarnos y a ser escuchadas en un espacio seguro. Para eso, nada mejor que los Galms.



María de los Ángeles Gutiérrez Cárdenas

Facilitadora del Galm Lactaclan

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